En el marco de la conmemoración del Día del Salubrista, se vivió una jornada cultural enriquecedora que reunió a múltiples disciplinas, todas unidas por un mismo compromiso: la salud pública como derecho y la acción colectiva como motor de cambio de comportamiento.
La actividad, marcada por la diversidad de expresiones y saberes, permitió visibilizar el papel fundamental del salubrista en todos sus ámbitos. A través de presentaciones artísticas, muestras interactivas, y expresiones culturales, se reflejó el espíritu colaborativo y humanista que define esta profesión.
Lejos de jerarquías o protagonismos individuales, la jornada fue un testimonio del trabajo multidisciplinario que hace posible pensar y construir una salud integral. Cada participación mostró lo mejor del salubrista: su vocación de servicio, su sensibilidad social, su compromiso con la equidad y su capacidad para escuchar, aprender y actuar desde y con las comunidades.
En este día, más que celebrar títulos o posiciones, se honró la esencia del salubrista: ese agente de cambio que articula conocimientos, territorios, personas, saberes y un gran trabajo comunitario que no se resalta, pero que se ha estado realizando.
Sí, Para mejorar la salud de nuestro departamento y nuestras comunidades. Siempre resaltando el objetivo de acerca los servicios de salud a las comunidades.















